Premios Guillermo de Baskerville 2017

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La literatura independiente celebra, cada fin de año, uno de los momentos más destacados gracias a los Premios Guillermo de Baskerville de la web literaria Libros Prohibidos. Un concurso muy bien organizado que busca reconocer a las mejores obras publicadas por autores y editoriales independientes. Ser nominado o premiado supone un empujón importante no sólo a la confianza sino a la visibilidad de los autores favorecidos. Y todos los nominados y premiados pueden estar realmente satisfechos de serlo ya que el concurso busca reconocer la calidad, nominando a las mejores obras tras haberlas leído y reseñado. Finalmente se delega en un variado jurado la selección de ganadores, para lo cual también es requisito la lectura y reseña de cada obra. Recomiendo a lectores y autores estar pendiente de este concurso por la impecable organización y método con que se lleva a cabo.

En mi caso, he tenido la suerte de ser convocado como jurado por segundo año consecutivo. Este año la categoría que se me propuso es Ópera Prima para la cual hay tres obras nominadas: Sopa de Elegidos de Pablo García Maeso (Editorial Sportula), Sorgina de Alister Mairon (Ronin Literario) y Dog Café de Rosa Moncayo Cazorla (Expediciones Polares).

 

Reseñas categoría Ópera Prima

Sorgina

Alister Mairon

Por una cuestión formal podemos empezar esta reseña enmarcando a este libro dentro de su género, la fantasía, y decir que está ambientada en el norte de España y en un pasado lejano. Pero esto tiene el riesgo de querer encasillar a esta novela y que parezca que sólo puede satisfacer a un público interesado en este tipo de historias. Sin embargo cuando las historias están escritas con tan buena mano como lo está Sorgina, se hace injusto el querer enmarcar el libro en un género y acotar así el público que se puede interesar en él. Y es que Sorgina es una novela para los que disfrutan de leer, para todos ellos, sin importar cuál sea el género literario que prefieran.

Podemos empezar por lo que para mí es siempre lo primordial: el estilo de su autora, Alister Mairon. Estamos ante una voz con personalidad, cuya manera de narrar se me hizo sobria, concisa y sobre todo, elegante. Además, este estilo acompasa perfectamente a la construcción que la autora consigue crear de una poderosa ambientación, sombría y por momentos angustiante.

Un texto así es difícil de lograr en un primer borrador por lo que me ha parecido haber leído una obra muy trabajada, a pesar de lo breve (podemos encasillar la obra aún más y decir que es una novela corta), lo cual al tratarse de una ópera prima lo considero una excelente carta de presentación; más vale breve pero bien pulido y éste es el caso.

En cuanto a los personajes, encontramos otro de los puntos fuertes de la novela. Su protagonista, Paloma, una cazadora de monstruos, es una heroína frágil y valiente, que tiene inciativa y que se deja llevar, un personaje con contrastes que la hacen interesantísima, muy alejada de tópicos. Su antagonista, César, es otro gran personaje, muy bien logrado, que consigue incomodarnos como lectores y generarnos pavor. Hay otros personajes importantes en la obra, bien trabajados también, que ayudan a que la trama mantenga la tensión en todos los niveles, pero estos dos me han parecido los más sobresalientes. Los diálogos, por otra parte, fluyen con mucha naturalidad. Cada personaje tiene su propia voz y sus intervenciones son precisas, sin caer en explicaciones nos ayudan a meternos mejor en la piel de cada uno.

La manera de narrar la historia me ha parecido muy inteligente ya que logra mantener la tensión de principio a fin y, además, lo hace de manera no evidente, cambiando las fuerzas en pugna de forma inesperada pero con sentido, en un giro sorpresivo a la vez que plausible de la trama principal. Otro gran acierto y dado que gran parte de esta novela tiene como eje una persecución, es el intercalar los puntos de vista entre protagonista y antagonista, lo cual rompe la linealidad del relato y lo hace más interesante.

Mención aparte merecen también las escenas de lucha, materia en la que se nota que la autora tiene tablas puesto que logra varios objetivos a la vez: entretener, aumentar la tensión, crear incertidumbre y sobre todo mostrar con gran capacidad las acciones que van sucediendo en la confrontación.

Como en toda obra, el final es la clave para saber si este camino bien construido nos ha llevado a buen puerto y en el caso de Sorgina, como era de esperar, el final también es muy satisfactorio. Un final que logra evitar dos cosas fundamentales: complacer a nadie y ser previsible.

Una mención casi off the record, es que me ha surgido una asociación inevitable durante todo el relato con el videojuego The Witcher, aunque esto lejos de ser una comparación pretende aportar un elemento más para acercar a más lectores a esta novela que se disfruta en varios niveles porque, como el juego, es una obra de una gran estética.

 

Sopa de elegidos

Pablo García Maeso

Para analizar la obra Sopa de Elegidos, de Pablo García Maeso, es importante comenzar por establecer el marco que el autor ha dado a la historia, ya que esto supone un punto de partida para realizar observaciones con mayor justicia. La obra podría definirse como una novela de aventuras, con un toque de fantasía y una intención claramente humorística. La historia está narrada en primera persona por una única voz (sin tener en cuenta el prólogo y el epílogo), la de su protagonista Fusa Goretti. La extensión de la obra también merece una mención, ya que estamos ante una Ópera Prima de 500 páginas, lo cual es un dato relevante puesto que resulta un propósito ambicioso para un escritor que da sus primeros pasos, mantener la interés durante toda la extensión de una obra de esta magnitud.

Es destacable en Pablo García Maeso su indudable capacidad para escribir. Estamos ante un escritor que domina el lenguaje, que es eficaz en el uso de un léxico amplio pero a la vez accesible, alejado de pretensiones innecesarias y bien empleado al servicio de la historia que quiere contar. Hay un buen equilibro entre las acciones y las descripciones a través del uso de un lenguaje preciso, nada recargado, amplio y directo.

Esta base es lo bastante sólida para que cualquier lector que goce con este género pueda disfrutar de una lectura agradable, con una secuencia vibrante de escenas con mucha acción, diversidad de personajes y situaciones cinematográficas que estimulan la imaginación combinando una dosis intensa de diálogos y aventuras.

Al mismo tiempo que resulta muy elogiable la manera de escribir del autor, no lo es tanto la manera de narrar. Volviendo a la elección de la primera persona para contar toda la historia, esto nos obliga a acompañar todo el relato desde la perspectiva de su protagnista Fusa Goretti, un personaje que carece de profundidad suficiente como para hacer atractiva la travesía a través de sus pensamientos, sentimientos y observaciones. Por el contrario, nos encontramos con demasiadas justificaciones para sus actos, o acotaciones para juzgarse a sí misma, siempre con una intención aparente de caerle bien al lector, lo cual termina por agotar.

En lo que concierne a la historia, es posible identificar una estructura de tres actos bien planteados, con sus puntos de inflexión. Es así que podemos establecer un primer acto que engancha, con una escena fuerte bien narrada y una muerte importante que sorprende y que indica que cualquier cosa puede pasar a partir del segundo acto. Y lo mejor de todo es la tensión que este acto crea entre los protagonistas, Fusa y Knork. Sin embargo, la tensión entre ellos decae rápidamente por decisiones narrativas que toma el autor, cuando había logrado algo bastante potente para el interés dramático de la historia al colocar a ambos en una sospecha permanente hacia el otro que se diluye rápidamente. La relación entre los protagonistas da la sensación de que el autor quiso apostar por crear una dupla entrañable más que por una pareja funcional a la narración.

A partir del segundo acto, con la tensión diluida, las escenas se desarrollan con mucha acción pero también predictibilidad y sin grandes cambios en la trama principal, más que los que posibilitan el devenir de una historia muy lineal. Este segundo acto tiene la intención de ir creando un puzzle tan ambicioso que puede hacer perder al lector. El autor, consciente de ello, suele recurrir a explicaciones a través de los diálogos que por momentos son inverosímiles ya que aportan demasiados datos que una conversación creíble intentaría sugerir de manera menos explícita, pero que sin ellas sería difícil seguir la trama. En el final podemos reconocer como el autor tenía muy bien controlada toda la historia, pero necesita redundar en explicaciones para que las piezas del puzzle queden bien encajadas. En ese final entendemos que el autor ha dado prioridad a construir una resolución sorprendente acerca de cómo encajarán esas piezas, pero que ha dejado de lado la construcción de un desarrollo con la tensión suficiente que haga al lector llegar con entusiasmo a esa resolución.

El epílogo merece mención aparte por la buena sensación que deja. La irrupción de una nueva voz, el narrador en tercera persona, aporta aire fresco al relato. Pero lo mejor de todo es la respuesta que se da a una pregunta que queda sin contestar durante toda la historia hasta este momento y es remarcable lo satisfactoria que resulta esta respuesta convirtiéndose en uno de los momentos más potentes de la novela.

La intención humorística no puede faltar en el análisis de esta novela ya que es otra de las señas de identidad de la obra. El humor es posiblemente tan subjetivo como el gusto y por eso no puede juzgarse como mejor ni peor. Sí decir que el humor de la obra está muy jugado a las formas de decir las cosas que tienen los personajes y por lo tanto no se lo puede etiquetar como un humor particularmente ingenioso ni original. Para el caso subjetivo de esta reseña, este resultó el punto más flaco de la obra, aunque con la certeza de que hay un público abundante para este tipo de humor que sabrá disfrutarlo.

En resumen, estamos ante un autor con recursos suficientes para escribir muy bien y con una imaginación prodigiosa para elaborar historias ricas en personajes y situaciones y para las que hay un público amplio que no tendrá problemas en disfrutar con ellas. El propósito de esta obra en particular era ambicioso y, quizás por ello, si bien la base es buena, haya algunos aspectos que podrían haber sido mejor resueltos.