Premios Guillermo de Baskerville 2016 del blog literario Libros Prohibidos

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Es de destacar el trabajo tan comprometido que están haciendo en general todos los blogs literarios y especialmente, algunos de ellos, intentando dar visibilidad a autores independientes o que publican con editoriales pequeñas. Tal es el caso del blog libros-prohibidos (el primer blog que tuvimos el honor de tener en nuestro directorio de reseñadores).

Tan serio es ese compromiso que ha asumido dicho blog literario, que cuentan con un premio anual denominado Guillermo de Baskerville, el cual destaca un libro de relatos y una novela, para dar aún más visibilidad a quienes tienen una labor destacada en ambos formatos.

La seriedad del concurso es máxima, esto lo sé bien porque conozco el funcionamiento transparente y riguroso de los organizadores. Por ese motivo, cuando me propusieron formar parte del jurado acepté con mucho placer. En esta entrada publicaré las reseñas literarias de los 5 libros de relatos que forman parte de los nominados. Las reseñas se irán publicando antes de culminar el plazo, por lo que al momento de que leas este post puede que no estén todas.

Como última aclaración, ¡Reseñan, Sancho! no es una web de reseñas, por lo que esta entrada no significa que se vayan a seguir publicando reseñas de libros. Para ello existe el directorio de blogs y canales de youtube que puedes consultar aquí.

 

Nominados en la categoría Relato a los premios Guillermo de Baskerville 2016.

 

Libro: Lo que no bailamos

Autor: Maivo Suárez

Editorial: autopublicado

 

«Lo que no bailamos», de Maivo Suárez.

Por simplificar diría que existen dos clases de libro. Aquellos que atrapan por la trama, que intentan enganchar al lector para saber qué pasa con el personaje y cómo avanza la historia, y aquellos otros que deleitan por el estilo y cuya progresión de la trama puede llegar a ser secundaria. En mi caso, a los primeros hace años que los evito, dejaron de interesarme. A los segundos los busco con escaso éxito.

A la literatura le es difícil competir con tantas opciones que existen para acceder a una buena historia. Las series y los videojuegos, por ejemplo, están en un momento dulce, ofreciendo contenidos de extrema calidad. Por eso me pregunto, ¿qué sentido tiene escribir si no se pone toda la capacidad creativa al servicio del estilo, en lugar de ponerlo al servicio de la historia?

Todo esto es para decir que Lo que no bailamos de Maivo Suárez está en ese grupo de libros que te encantan por el estilo, por la forma de narrar, por la elegancia y precisión del lenguaje, por los hallazgos narrativos y por la sutileza con que aparecen los elementos clave del relato, sin subrayarlos ni anunciarlos. Este libro pertenece a ese reducido grupo de obras que podría releer, porque lo atrayente es la lectura en sí misma, más allá de sus buenas historias que también las tiene.

Lo que no bailamos es literatura en todos los aspectos: un estilo propio y atractivo, temáticas importantes, conflictos profundos, personajes incómodos y madurez en la manera tratar al lector. Y agrego con especial énfasis, unos diálogos que son artesanía: reales, precisos, con la voz propia que concuerda con cada personaje, que agregan y cuentan lo necesario, a los que no les sobra ni una línea. Y también destaco la capacidad para crear tensión dramática, algo que nunca decae porque está lograda con maestría.

Sobre la temática de los relatos destaco la diversidad y la importancia de todos los temas elegidos. Podemos encontrar que se habla de las diferencias entre clases sociales, del amor que no se concreta, de la violencia en la pareja, de la letal burocracia, de la infidelidad, de la homosexualidad. Siempre con madurez, con inteligencia y con profundidad. Esos tres elementos nunca fallan en los relatos de Maivo Suárez.

También destaco cómo la autora utiliza un lenguaje tan propio, sin buscar complacer a los lectores que pueden desconocer las expresiones y palabras de uso únicamente chileno, y sin embargo esto sin duda es un enorme acierto que aporta más autenticidad y riqueza a un estilo que brilla con luz propia. La universalidad de los relatos de Lo que no bailamos está en sus temáticas y en sus personajes, pero su lenguaje pertenece a una parte del mundo muy concreta y esta mezcla ofrece un cóctel perfecto, disfrutable en cada línea. Y agrego otra virtud más, por si fueran pocas, la valentía de la autora para narrar de diferentes maneras, variando la persona del narrador, los puntos de vista y la forma de dialogar de los personajes.

Ahora deberían venir los «peros» de la reseña, pero no me hace falta plantear ninguno. Lo que no bailamos es un libro muy pulido, muy cuidado, se nota el trabajo de revisión y corrección, difícil de destacarle puntos altos, porque todos lo son.

Me da la sensación de estar frente a una gran escritora que de seguir así va a aportar muchas obras importantes y es posible que éstas le traigan un merecido reconocimiento.

 

 

Libro: Once goles y la vida mientras

Autor: Pablo Santiago Chiquero

Editorial: Maclein y Parker

 

«Once goles y la vida mientras» de Pablo Santiago Chiquero

El título de Once Goles y la Vida Mientras describe como pocos el contenido de la obra. Se trata de «un equipo de fútbol» (11) de relatos donde, en cada uno, hay un gol que forma parte del contexto y una vida mientras, que es lo importante del cuento. Es decir que el fútbol atraviesa todas esas historias que el autor nos quiere narrar, pero sin que por ello se convierta en un libro de interés únicamente para aquellos a los que nos gusta este deporte. Por el contrario, se trata de un libro de relatos que trata temas más existenciales y por lo tanto de interés para todo tipo de lectores.

Dicho lo anterior, también cabe señalar que el haber elegido al fútbol como tema de fondo, no es una decisión libre de riesgo. El fútbol es un deporte tan popular que casi todos los lectores sienten –sentimos– que entienden del tema, y por lo tanto es tentador juzgar con especial rigor, la capacidad del narrador para transmitir la pasión que este genera. Más aún en este caso, ya que el autor escogió once goles que cualquier hincha de fútbol puede recordar con facilidad, ya que todos representan hitos de la historia de este deporte.

En definitiva, estos relatos tienen la particularidad de que, por un lado, le evocan al lector algo que ya conoce (el gol), y por otro lado, le presentan una historia nueva, ajena al deporte. Esto nos permite analizar por separado los dos elementos presentes en cada cuento: la historia de los personajes y la narración del gol.

En cuanto al primero, el autor logra introducir una buena historia en todos los relatos, con diversidad de personajes y tramas interesantes, con una narración amena que no plantea problemas para el seguimiento de la historia. Lo más atractivo de los relatos es que la situación de partida suele estar muy alejada del hecho deportivo en cuestión y esto genera cierta intriga por saber cómo se van a relacionar la una con el otro. Este es probablemente el punto más fuerte de cada cuento.

Pero lo que falla en general es la profundidad del conflicto y la complejidad de los personajes. En cuanto a los conflictos, la mayoría de los planteados son resueltos con atajos inverosímiles, como si el autor no quisiese involucrarse en el drama. Sobre los personajes, resulta poco auténtico la ausencia de un lado negativo en todos ellos. En general, todos son amables, correctos y casi ejemplares, sin importar si se trata de presos, veteranos de guerra, hermanos que no se relacionan desde hace años, borrachos o locos. Aún en situaciones extremas, el narrador siempre “salva” al personaje, justificando sus actos, explicando demasiado, como para que el lector se quede tranquilo, y evita hurgar en el lado oscuro que las situaciones planteadas deberían tener. La tensión así, se desinfla a cada rato.

El segundo elemento, la parte futbolística, puede resultarle muy informativa a los menos conocedores del tema, pero bastante decepcionante a los más futboleros, ya que los hechos que rodean al fútbol se describen de manera enciclopédica y la narración de los goles se asemeja más a una crónica de suplemento deportivo que a una prosa literaria y por lo tanto, poco aportan a lo que el lector recuerda.

El riesgo de hablarle al lector de temas que conoce bien, es el de no lograr transmitirle algo nuevo o algo conmovedor, dado que el lector ya tiene información racional y emocional sobre lo que está leyendo. Hago este inciso por el cuento El Dios de las Malvinas, tema que me toca muy de cerca en las dos caras del relato, el partido de fútbol y la guerra, por la inmensa cantidad de información que he consumido sobre ambas, y que este relato no logra hacerme traspasar la frontera de lo ya conocido, ya que cae en la mirada de alguien que lo intenta contar de manera lejana, sin sumergirse del todo en la parte bélica y sobre todo, sin componer un personaje realmente argentino ­­–con desaciertos importantes como la manera de hablar o el referirse en tercera persona a la selección de fútbol de su país ­(estos detalles hacen saltar las alarmas al lector sobre la presencia de un narrador que no se ha metido en el personaje).

Finalmente, la repetición constante de la estructura, con el desarrollo de una trama que viene a resolverse con la irrupción de la narración del gol hacia el final, hace previsibles los desenlaces. Asimismo, la representación del gol configura un momento feliz en todos los casos, dándole al relato un tono algo naif incluso. El gol aparece para aliviar al personaje, aunque esto no siempre suponga un final feliz para su historia, sí lo representa sistemáticamente para el relato, lo cual le termina de imprimir a las historias un carácter de ingenuidad, una candidez que lo asemeja más a un cuento infantil.

 

Libro: Hombres Felices

Autor: Felipe R. Navarro

Editorial: Páginas de espuma

 

libro de relatos nominado a los premios guillermo de baskerville 2016

«Hombres Felices» de Felipe R. Navarro.

Cuando uno lee con ojos de escritor, es difícil abstraerse de las dificultades que sabe que toda génesis de un relato tiene. Me refiero a ese momento en que decidimos acerca de qué vamos a escribir. Algunos escritores serán más propensos a elegir un contexto histórico o geográfico como punto de partida, otros elegirán una trama que han conocido o imaginado, otros partirán de un personaje con tal o cual complejidad, y a partir de esos elementos se comienza a edificar una narración.

En el caso de Hombres Felices, el origen de los relatos parece estar en algunos instantes de emociones intensas que el autor pretendió plasmar en texto. Y ese es un punto de partida complicado, una base endeble que por sí sola no sostiene un relato. Ahí radica el punto débil de la mayoría de los cuentos de este libro, que casi todos ellos se asemejan más al intento de pintar un cuadro que al de narrar una historia. Son las descripciones y sobre todo, las explicaciones, las que abundan por encima de las acciones dramáticas. El autor no se sumerge en casi ningún relato en el desarrollo de un conflicto.

Los relatos de Hombres Felices parecen ser, salvo contadas excepciones, comienzos de relatos que se abandonaron antes de desarrollar una trama. En general son breves y esto, lejos de ser una virtud, da la sensación de que todos se acaban cuando recién están empezando.

Los protagonistas de los relatos, por otra parte, parecen ser siempre el mismo hombre, por lo cual no podemos saber si el autor es capaz de meterse en la piel de otros personajes o todo el tiempo nos habla de sí mismo. Llegados a un punto nos damos cuenta de que el autor suele, en cada relato, introducir al protagonista de idéntica forma: enigmática, sin dar ningún dato sobre él. Y al mismo tiempo nos damos cuenta de que tampoco hace falta, porque el protagonista es también idéntico, lo cual le resta variedad. Esto, sumado a lo ya dicho, que los relatos en general son meras descripciones y explicaciones de un momento de la vida del personaje, da la sensación de estar leyendo más un diario de vida que un libro de cuentos. En uno de ellos me pareció muy elocuente que el autor haga una confesión a través del narrador, «Está amontonando recuerdos sin ton ni son» (Tarde de Circo), porque exactamente  esa es la sensación que tuve como lector en ese relato y en otros.

Tampoco me pareció acertado el recurso tan frecuente de hablarle al lector desde su perspectiva de autor, confesando dudas o decisiones acerca de lo que está escribiendo. Hace que el lector pierda el interés en la narración, además de hacer evidentes las debilidades de la misma, de las cuales el lector sospecha.

En general, Hombres Felices se hace reiterativo y los relatos carecen de una narración capaz de plantear una historia. Sin embargo, el autor logra en algún caso, desarrollar un relato bastante redondo, como por ejemplo en Amarillo Limón, por lo cual podemos inferir que hay todavía un potencial por desarrollar.

 

Libro: Leña

Autor: José Pedro García Parejo

Editorial: Maclein y Parker

 

libro de relatos

«Leña» de José Pedro García Parejo.

Los relatos más interesantes de Leña suelen tener un objetivo común que es el de presentarnos a un personaje de manera profunda, mostrarnos sus estados de ánimo, pensamientos, sentimientos, motivaciones, carencias y todo lo que le permite al lector mirarse en el espejo de los protagonistas para quizás observarse a sí mismo. Esta intención, ya nos habla de un autor interesante que se atreve a meterse en la piel de personajes muy diversos intentando llevar al lector a cuestionarse lo más genuino de la existencia.

En estos casos, el autor es capaz de convertir un instante cualquiera, sin poner a sus personajes innecesariamente al límite, en una situación digna de contarse, llena de interés y profundidad, y de mostrarnos a través de ella a personajes atractivos sin caer en tópicos, a personas complejas sin que por ello sean excepcionales. Un autor capaz de hurgar en la mente a partir de lo cotidiano. Esto es, a mi juicio, su punto fuerte; una virtud que habla de un gran potencial artístico.

En algunos relatos, la mayoría, la tensión está notablemente conseguida y esos son los que dejan al lector satisfecho. En otros, la falta de un conflicto convincente hace que el relato esté jugado a otros recursos, como por ejemplo, un final sorpresivo o las observaciones del narrador de una situación particular, y es en éstos casos donde se hace difícil mantener el interés hasta el final.

Es destacable cómo el autor se arriesga con personajes y contextos bien diferentes, aunque según cada lector, el resultado puede parecer más o menos natural. Pero, sobre todo, destaco la toma de riesgos en cuanto a estructuras diversas para crear los relatos, en mi opinión con mucho acierto.

En conclusión, Leña me resultó un libro con algunos relatos de nota muy alta de un autor que tiene capacidad y recursos para construir, sobre todo, buenos personajes.

 

 

Libro: Así no vamos a ninguna parte

Autor: Pablo Garcinuño

Editorial: 120 pies

 

Libro de relatos

«Así no vamos a ninguna parte» de Pablo Garcinuño

Hay una zona de coincidencia entre el universo del escritor y el del lector que, cuando existe, favorece la conexión entre ambos a través del texto, y facilita el agrado o la identificación de este último con aquello que lee. En mi caso y con respecto a este libro, esa zona es inexistente; todo lo que cuenta Garcinuño en Así no vamos a ninguna parte, me es completamente ajeno, casi tanto que pongo en duda su existencia. Pero es el autor, quien con un dominio total de ese universo que presenta, me convence de que todo lo que relata es posible.

El universo de Así no vamos a ninguna parte, está basado principalmente en una realidad de pueblo anacrónico, con personajes que parecen tener preocupaciones envidiablemente simples, con una presencia excesiva de lo religioso en su cotidianidad. Una lectura que lejos de no llevar a ninguna parte, nos lleva, o bien al pasado lejano, o bien a un presente que todavía existe en algún rincón que parece no llegar nunca al siglo XXI. El autor conoce bien el universo que quiere contar y lo demuestra con muchos detalles y modismos, bien administrados a lo largo de sus relatos, que le dan credibilidad a cada una de las historias.

El saber encontrar dentro de la realidad o la imaginación, aquello que merece ser contado y sin caer en historias grandilocuentes hace, en mi opinión, a un buen escritor. Tal es el caso de Pablo Garcinuño ya que logra que las situaciones de partida de todos sus relatos tengan originalidad e interés.

Otra virtud del autor, es el equilibrio entre humor y drama. Aunque el primero no irrumpe con tanta eficacia como el segundo, quizás porque recurre demasiado al humor a través del lenguaje de sus personajes, lo cual hace evidente la intención y deja sin explorar otras vías que suelen ser más interesantes. El drama en cambio está bien servido, de manera sutil.

En cuanto a los personajes, siempre hay algo de pintoresco en ellos, no tanto de interesante ni complejo. El interés recae más en la trama que en sus protagonistas. En todo caso, la tensión siempre está bien lograda, salvo alguna excepción donde lo previsible del desenlace la hace decaer. Pero esto sucede en pocos casos.

En general se trata de un libro parejo por el buen nivel de todos sus relatos. Quedar satisfecho con su lectura depende de poder conectar con el universo que nos quiere contar el autor, más que de poder identificarse con sus personajes que parecen tener poca cabida en otro mundo que no sea el de Así no vamos a ninguna parte.